CAESA valora negativamente el incremento del paro, el descenso en la afiliación y la escasa calidad de la contratación.

La Confederación de autónomos propone una mayor interlocución social para producir los necesarios cambios en el modelo productivo

A pesar de que el mes de Enero es tradicionalmente un mal mes para el mercado de trabajo, entre otros factores por el fin de la campaña de navidad, los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social no dejan de ser preocupantes. Reflejan un aumento en el número de personas registradas en los servicios públicos de empleo y una bajada en el número de cotizantes a la Seguridad Social.

No puede servir de consuelo el hecho de que la subida de Enero sea una de las más bajas desde hace años. El hecho de que se modere el crecimiento en el número de personas registradas con respecto al mismo mes del años anteriores no es un dato que deba llevar a entusiasmo de ningún tipo, pues denotaría conformismo ante una situación nada satisfactoria para millones de personas.

Andalucía, en línea con lo experimentado a nivel estatal, registra un incremento de un punto porcentual con respecto al mes pasado, siendo fiel reflejo de la estacionalidad y de las peculiaridades propias del mercado de trabajo andaluz y que debieran de llevar a una reflexión de todos los agentes políticos, económicos y sociales sobre la necesidad de un cambio en nuestro modelo productivo. No obstante, es de resaltar el hecho de que en términos interanuales, el paro ha descendido en cerca de 80.000 personas, lo que en términos absolutos supone la mayor bajada registrada desde la perspectiva interanual y que a la postre, nuestra comunidad, haya quedado por debajo de los novecientosmil parados.

En cuanto a la calidad en la contratación, ésta continúa reflejando la degradación que sufren los nuevos contratos. No llegan ni a un nueve por ciento los realizados con carácter fijo. Además, se multiplica la contratación no deseada a tiempo parcial.

Tal como ponen de manifiesto ciertas cifras macroeconómicas, probablemente, se esté saliendo de la recesión pero no de la crisis laboral. No se puede decir eso cuando aún se cuentan por millones los desempleados, de los cuales solo uno de cada dos percibe algún tipo de ayuda y, además, cuando se consigue un contrato no significa salir de la pobreza, pues muchos de los empleos suelen ser de tan escasa calidad que no permiten unos parámetros normales de bienestar.

La crítica situación por la que todavía pasan miles de familias y personas debiera llevar a un esfuerzo común y consensuado por parte de todas las fuerzas políticas y agentes sociales y económicos para poner en práctica de forma inmediata la ampliación de las medidas sociales paliativas y toda una batería de acciones de choque contra el desempleo. En palabras de la presidenta de CAESA, Rosa Mª Martínez, “estas medidas bien pudieran tener soporte en un nuevo y ampliado marco de interlocución social que determinara acciones concretas, programadas, presupuestadas y controladas para atajar el desempleo y sus consecuencias sociales”.